otras-edificaciones 28 de abril, 2018

Ágora Bogotá, ejemplo de optimización del espacio

El  Ágora Bogotá, Centro de Convenciones , s e convierte en uno de los pocos centros de convenciones en formato vertical del mundo, atípico por  el reducido tamaño del lote donde fue construido, es un modelo a seguir en las ciudades donde cada vez es más escaso el suelo para el desarrollo de proyectos.
Ágora Bogotá

Colombia y Bogotá tienen uno de los exclusivos y únicos centros de convenciones del mundo en formato vertical, como los que existen en San Francisco o Dublín, además bajo el concepto de construcción sostenible, que fue premiado por los LafargeHolcim Awards, el concurso en este campo más importante del mundo.

Solo singularidades son las que acompañan este proyecto de la Cámara de Comercio de Bogotá y Corferias, concebido dentro de un proceso de renovación urbana, por el consorcio colombo-español liderado por Daniel Bermúdez de Bermúdez Arquitectos en conjunto con Juan Herreros y Jens Richter de Estudio Herreros, ganadores del concurso internacional de arquitectura para su desarrollo.

“Ágora Bogotá es atípico por el poco espacio que se tenía para desarrollar un proyecto de esta magnitud, con un lote relativamente pequeño. De allí nace la idea de hacer un centro de convenciones vertical, pero además con un concepto sostenible que aporta al urbanismo con espacios públicos holgados y bien proporcionados para la ciudad”, asegura Ramón Bermúdez, jefe de diseño del Consorcio Bermúdez Herreros.

En su construcción sostenible brillan características como su concepción bioclimática donde el sistema de ventilación es totalmente natural, pasando con éxito el reto de tener 4000 personas en el salón principal, según el arquitecto Bermúdez. Se reciclan las aguas lluvias y se usan en los baños del centro de convenciones, factor que se suma a una iluminación natural profusa de todos los espacios congresuales y expositivos, donde se requieren muy pocos recursos artificiales de este tipo.

Se usaron materiales lo más eficientes posibles, como por ejemplo, “el vidrio de alta calidad para controlar térmicamente la edificación y la entrada de luz natural”, recalca el especialista del Consorcio.

Todas estas características que hacen parte de lo que les hizo acreedores en 2014 del Acknowledgement Prize en la fase regional de los LafargeHolcim Awards, se mantuvieron en la construcción, que era tal vez uno de los grandes retos. “Es la misma calidad que habíamos prometido, los materiales, la espacialidad, el espíritu, la verticalidad y los criterios de construcción, para un proyecto de estas características”, asegura Ramón Bermúdez.

 Además sugiere que este premio internacional fue un apoyo muy importante de cara al cliente y al contexto de la obra, con la gente que se estaba construyendo el edificio. “Un espaldarazo a una aventura poco conocida de estas características en Bogotá. Una bocanada de aire para seguir avanzando en el diseño”.

Después de este premio, vino la presentación en las más importantes bienales de arquitectura del mundo, y en conferencias y exposiciones en Venecia, Río de Janeiro, Ciudad de México y Madrid, además de las reseñas en  revistas especializadas de Colombia, España, Holanda, China, Uruguay y Argentina, según la CCB, que se suman a reconocimientos como la preselección del proyecto en el Premio Mies Crown Hall de las Américas de la Escuela de Arquitectura IIT de Chicago que se juzgará este 2018.

“Estamos seguros que Ágora Bogotá, Centro de Convenciones, es epicentro de desarrollo para el país, pero también una evidencia e ícono de lo que logra la construcción sostenible, que desde Holcim, y a través de los LafargeHolcim Awards, queremos impulsar en el mundo. Incluso es un mensaje claro para las nuevas generaciones de profesionales para que sueñen, diseñen y muestren sus ideas. El país necesita más aportes como estos”, asegura Jaime Hill Tinoco, presidente de Holcim (Colombia) S.A.

 

 

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